Adicta a la Soledad
Faltó que te llamara al día siguiente…
Faltó decirte que fue bueno,
¡y que me gustó!
…Pero jamás intenté hacerlo…
Faltó que, al despedirme,
te diera el abrazo
y me enfrentara
a aquello a lo que más miedo le tenía.
Faltó que me quedara unos segundos
…y mirarte a los ojos…
¡Quizás eso faltó!
Faltó verte a la cara
…y despedirme como debía ser…
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